¡Colonia Independencia, te amo!

Miércoles por la noche me agarra el antojo de hacer algo productivo el fin de semana y viniendo de mí eso significa una sola cosa:

¡Un Viaje! Pero ahora, la pregunta es: ¿A dónde?

Agarro mi celular, entro a Staypy y empiezo a calcular mis opciones. A ver… Si x = precio, y = distancia sobre la raíz cuadrada de horas x días…*Agradecida profundamente con mi profesora de matemáticas. Mi nuevo destino me lleva a conocer:

¡Colonia Independencia!, un lugar lleno de actividades, paisajes hermosos y a solo 3 horas de Asunción.

Me quedé callada y no le conté a nadie sobre mi nuevo plan, para poder dar el efecto sorpresa a la pregunta de siempre:

  • ¿Qué hay para este finde?
  • “Hija no sé ni idea”
  • “Yo tengo un casamiento”
  • “Yo tengo un asado”
  • “¿Y vos Lauri?”
  • “¡Yo viajo!”

Jueves de noche: Toca armar el bolso. Pero, ¿qué llevo si no tengo idea que me espera allá? Voy a lo seguro.

Ropa de gimnasia, zapatos deportivos, jeans, remeras flojas, shorts cómodos, zapatilla, ropa de baño, un saquito, cosas de aseo personal, repelente, mi peluche, (¿a lo seguro?), documentos necesarios y elementos de auxilio para la camioneta.

Con el bolso en la camioneta llegó al fin el último día laboral, ¡Viernes!

Aquí tiro un dato: tener un plan como este para el fin de semana hace que la semana pase rapidísimo. Full.

Mi ansiedad hizo que entregue todos mis pendientes a lo Leo.

Mientras cargábamos combustible y calibrábamos las ruedas, el tiempo se ponía cada vez más feo, pero nada iba lograr que cancele mi viaje. No fui sola, me acompañó mi amigo Gabriel que me aguanta todos los días de su vida en la agencia y como también le gusta viajar, sabía que se iba prender. Con el Playlist de los Kchis de fondo, el temón “Ruta 1 y ruta 2” empezó el viaje.


El primer tramo sobre San Lorenzo fue un poco lento, mucho tráfico por la gente que estaba saliendo de su trabajo o yendo a farrear, pero si estás yendo de viaje ¿Qué importa? El segundo tramo ya sobre ruta 1 fue rápida, los truenos y rayos ambientaban el paisaje nocturno.

Aquí va un consejo rutero: En esta ruta es muy importante tener todos los sentidos prendidos al 100%, es una ruta con muchos camiones, atender mucho para adelantarse, conocer muy bien todas las normas de tránsito y tener siempre las luces prendidas.

Llegando a la estación, de la mano izquierda nos quedaba el último tramo, una hora más hasta Colonia Independencia y para llegar al hotel teníamos una coordenada específica:

Encontrar el cartel sobre la ruta que diga “El chorizo”. En serio.

Alto Indicador.

El Hotel Vista Alegre Natural Resort, recomendado por Staypy, nos sorprendió gratamente. Un lugar que empezó siendo una quinta familiar, con 5 bungalós prefabricados en España, paneles de hierro, paredes de yeso, aislación térmica y sonora para cada hijo. Un quincho familiar gigante con una cocina, un comedor, una sala con chimenea, la infaltable área de asado y una piscina enorme en el centro del predio con un jacuzzi al costado. El mantenimiento del lugar demandaba un gasto bastante alto por lo que apostaron al turismo interno.

Hotel Vista Alegre Natural Resort.

El lugar la idearon entre todos, trabajaron con arquitectos para aprovechar las pendientes naturales y así, ubicar los bungalós de la mejor manera, muchas de sus ideas fueron extraídas de pinterest. Los hijos contribuyeron con todo lo referente a la tecnología; tv, Netflix, Wifi, Splits y los padres con las comodidades básicas; una sala, un comedor, una mini-cocina completamente equipada, baño, dos piezas con dos camas. El lugar no llega a ser rústico ni tampoco moderno, pero se le puede describir como un paraíso contemporáneo.


Esa primera noche ¿Qué paso? La mega tormenta que estuvo en Asunción nos llego una hora después. Dormir con el ruido de la lluvia fue un plus, pero al día siguiente me levanto bien temprano y seguía lloviendo. Por mi salud mental, seguí durmiendo hasta el mediodía…

¿Y qué paso?… seguía lloviendo.

Mi primer viaje como bloguera estaba pintando lindo che. Entonces le escribo a Felipe, uno de los dueños.

“Felipe buen día, ¿cuál es el plan del día?” (Fingiendo demencia con el clima.)

A lo que me responde:

“Si no te importa la lluvia, puedo llevar pilotos y nos vamos en utv a ver el Salto Cantera que está dentro del predio.”

Con esa respuesta mi cara automáticamente se transformó en la cara que cualquier niño pone cuando le dicen que van a ir a Disney.

Al segundo 0.1 ya estaba con mi piloto puesto lista para atropellar lo que sea y con Falcon a la par.

El salto Cantera, un atractivo turístico del país que se encuentra dentro del predio del Hotel.

De camino pensaba:

“Que facha decir: soy dueño de un hotel y de un salto.”

Pero bueno, volvamos a la historia.

Dato importante: Tener mucho cuidado donde agarrarse, hay bichos que pueden aparecer por la humedad o bien otra solución es inventar un limpia parabrisas natural usando una ramita como hice yo jaja

Llegar al salto es fácil, pero hay que tener cuidado, no acercarse mucho a los bordes y mirar donde pisar para no hacer la caída triunfal como la que hice yo.

Acá es donde se me repetía una y otra vez la imagen mental del momento que decidí dejar mi bota de lluvia en mi casa. ¡Campeona! También me di cuenta que las botitas de trekking no son pura facha sino necesarias. Con zapatos deportivos se puede, a lo mbarete pero hay que tener el doble de cuidado.

El salto es hermoso, te hipnotiza y también se puede llegar a la parte superior, que obviamente fui sin dudar ¡Miedaso, pero hermoso!.

Salto Cantera.

De camino conocimos el Mirador Ka´i, también ubicado dentro del predio donde se puede descansar tendido en los banquitos apreciando la vista y con suerte te pasan monitos al lado.

Mirador Ka´i.

Almorzamos en el lugar más antiguo de la ciudad, “El mangal” un lugar bien alemán, súper acogedor y con platos interesantes.

Los que saben hablar alemán, he aquí su momento de purear y los que no como yo, de divagar.

El resto de la tarde fuimos a conocer el otro sector del hotel, una zona de relax para descansar y analizar tu vida entera con el mejor paisaje, acostado en una hamaca colgados en los famosos corredores jeré.

El hotel cuenta con dos cabañas para 4 personas, con las mismas instalaciones que tienen los bungalós, pero sin wifi para poder desconectarse y no caer en manos de las redes sociales.

Ya de noche, nos alistamos para ir a un restaurant de cocina Indonesia. “¿KE?”

Si, Cocina Indonesia Alex en Colonia Independencia.

Natali y Alex, son una pareja Alemana con 3 hijos que viven en Paraguay hace 5 años. Siempre soñaron con vivir al aire libre en un país amigable, con buena gente y buen clima. Lo más loco es que una fotografía fue lo que les trajo hasta Paraguay y se enamoraron completamente, al punto de no querer volver a su país.


Juntos manejan el restaurant. Alex es el cocinero, le gusta atender a sus clientes con lo mejor y cree que hacernos esperar un poquito más vale la pena, porque prepara los platos de cero y en el momento, también enseña kung-fu en su propia escuela. Natali le ayuda todo el tiempo, pero durante el día ella cumple su propio sueño: el de enseñar a montar caballos a los visitantes y además se dedica a comprar y vender caballos de Alemania.


Amaneció el domingo y el clima se estaba portando, ya no llovía, pero seguía nublado. Empezamos temprano, desayunamos como si fuese el último día de nuestras vidas y preparamos comidas rápidas para llevar porque se venía una maratón de aquellas.

La primera parada: Salto suizo.

El ingreso tiene un costo de: Gs. 10.000. (Nada) No podes vivir en Paraguay sin conocer este lugar. Primero: porque esta tan cerca y segundo: porque ¡es hermoso!

Podes escalar las piedras, pasar atrás del chorro, entrar con cuidado y ponerte bajo la caída de agua.

Las fotos en ese lugar son un sueño hasta yo parezco una modelo, ipuu, el lugar hace todo.


Dato: Los saltos en un día de lluvia o al día siguiente tiene un punto a favor, la corriente de agua es mucho más potente por lo que el salto se agranda el triple.

De ahí fuimos al Puente colgante.

Juro que ese lugar hace que te sientas en una película de aventura, cruzando valientemente un salto sobre un puente de madera y hierros.

Es un lugar ideal para los que no le tienen miedo a la altura y para los que sufren de vértigo, tranquilos, pueden tener una foto hermosa, pero desde la punta.


A minutos, llegamos a Pozo Hondo.


Un lugar que se ganó todo mi respeto. Unas piedras gigantes que parecen pintadas, agua corriente que rodea todo el lugar y piletas naturales.

Atención los amantes de la adrenalina: aquí pueden saltar desde el punto más alto del lugar las veces que quieras. Ahora, para subir hasta la cima hay que tener estado señores y señoras. El ingreso tiene un costo de: Gs. 5.000. (Otra vez, Nada)

Subimos nuevamente al utv, nos faltaban todavía dos destinos más.

Y Felipe nos hace una pregunta:

¿Les molesta si nos vamos más rápido para aprovechar el tiempo?

Creo que mi cara basto como respuesta. A fondo mientras atropellábamos charcos, pensaba “Que facha tener uno de estos para los bachecitos de Asunción”.


Llegamos al Salto pa´i.

Un salto más tranquilo con caídas constantes de agua y piedras puestas como si fueran reposeras naturales para que te sientes o acuestes y te olvides del mundo por un segundo.


Ya rumbo al último destino, nada más y nada menos que al segundo punto más alto del país. Llegamos al cerro Acati.

Dato importante: El tramo al cerro es un poco complicado porque el camino tiene muchas piedras sobre todo para autos pequeños porque pueden llantar, en esos casos las personas tienen que llegar a la cima caminando o quedarse por el camino. Para que no les pase eso, les recomiendo que vayan en camionetas, o consideren el servicio de transporte en utv del hotel o de ultima tener preparada la rueda de auxilio para cualquier eventualidad.

El cerro Acati con 600 metros de altura tiene el mirador más conocido del país. Un banquito que te permite ver un paisaje único y difícil de olvidar. Además de una hamaca colgante, puntos ideales para fotografías increíbles. Aquí uno pierde la noción del tiempo. Hay una zona de camping o mesitas para ir a comer y pasar el día. El ingreso tiene un costo de: Gs. 20.000.


Descansando desde el hotel y con Falcon trayéndome su juguete para que juguemos, me puse a analizar mi fin de semana:

Hotel Vista Alegre Natural Resort.

Nos recibió la tormenta del año, nos llovió todo el primer día, la humedad nos acompaño en todo el camino, al día siguiente salió el sol y Colonia Independencia nos despidió con un atardecer soñado al borde de la piscina. Con un poco de esfuerzo, en 2 días conocimos demasiado.

Tenemos que dejar de decir que:


“In piriguy ni hy nidi piri hicir”

Y empezar a conocer más.

Queda más que comprobado que aprovechar el fin de semana haciendo algo diferente depende únicamente de cada uno y que no necesitamos esperar fines de semanas largos para poder viajar.

Blog – Lauri Muñoz

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